
viernes, 1 de agosto de 2008
Negra Noche de Lunes Santo en Sevilla

domingo, 4 de mayo de 2008
La Pastora de Triana abrió el Balcón de las Glorias de Sevilla
La Virgen, refugio seguro de nuestras Almas ha enamorado a toda una Ciudad con su belleza, dulzura y los perfectos rasgos de su cara y esos ojos que a muchos recuerdan a los de la Reina Trianera de la Madrugá. Un precioso paso, un exorno floral exquisito, por la magnífica combinación de flores y por la no menos perfecta composición sobre la mesa de su paso, un precioso manto del color del Cielo, en el tapiz de la parihuela una corona como muestra de su innegable Realeza, la gracia de su sombrero y esos tirabuzones que adornan su pelo han terminado por decantar la balanza de sus encantos a una Sevilla que no dejará de soñar con Ella. No le faltó la compañía de Jesús, bendito pastorcito de sus entrañas, dando los primeros pasos al encuentro del redil de sus hijos trianeros. La reliquia de la divina Zapaterita en la delantera del paso suponía una llamada a la humildad y a la entrega por los más necesitados hijos de Sevilla.
San Jacinto recibió a la Pastora de nuestras vidas con la misma marcha que cada Domingo de Ramos despide a la Virgen que mejor conjuga el dolor de la pena con la belleza de unas formas humanas dibujadas en la divinidad de una Madre. La Virgen que eclipsa al firmamento con la luz resplandeciente que emana del estremecer de su condena en armonía con el horizonte de la belleza de su Estrella.
La Pastora de Santa Ana se paraba frente a la Capillita del Carmen a sones de Coronación, coronación por una Virgen hermosa que voló de su Convento Trianero para bendecir al Barrio de La Calzá, en ese justo momento y tras el estallido de la salve de un cohete, una paloma levantó el vuelo desde el Puente para acariciar el Cielo de Triana y emprender el viaje hacia Sevilla, ¿Serás tu Palomita de Triana?, Tu corazón vive en la Calzá, pero tu alma trianera perdurará en la eternidad de tu existencia
En las puertas de Rioja la Virgen detuvo su paso ante el Templo Carmelita del Santo Ángel, donde esperaban el Prior de la Orden Carmelita y sus hermanos para el rezo del Ángelus.
Tras el rezo del Ángelus la Virgen reviró hacia una abarrotada Calle Tetuán que esperaba con entusiasmo a la Pastora que continuó su camino junto a la Capillita de San José, petalada en Jovellanos y el regalo de un ramo de flores por la comunidad Carmelita hermana de San José. La Pastora terminó por recorrer el último tramo de Sierpes. La Virgen llegó a la Plaza de San Francisco y a su pórtico de Corpus entremezclando aromas trianeros y sones macarenos.
A las puertas de la Catedral sones blancos de cornetas y tambores soñadores de una Verde Madrugá, tres marchas: El Desprecio de Herodes, El Manué y Madre de Dios del Rosario. A redobles de tambores reiniciaban el regreso para Triana. Y apareció La Pastora de Triana bajo un baño de Sol y multitudes. Su paseo por las calles de nuestra Ciudad terminó en la Santa Iglesia Catedral a los sones de Virgen de las Aguas.
El preludio de las Glorias fue hermoso para Sevilla.
viernes, 2 de mayo de 2008
De la Pasión a la Gloria en una Hora y Media Escrito por Esteban R. Rivas
La multitud conforma verdaderas mareas humanas llegadas de todos sitios, miradas atónitas y expectantes ante lo que se nos viene encima ¿Por qué no decirlo? sin palcos, ni carrera oficial de aquí y de allá, de abajo y de lo alto; no es una nueva “madrugá”.
El llanto no podía faltar, aunque sea muy de mañana su Mayor Dolor está ahí sin la sacra conversación con el Discípulo amado. Toda Ella es Criatura Celestial, que por azul concepcionista macareno no ha de quedar, celeste y oro de Carrasquilla y Esperanza."Simpecao de Triana, Triana, contigo vida mía". Otro barrio con alma,“vestía toa" de verde, el de "Aguela Señá Santana” en busca de otra Esperanza.
Gentes por la antigua calle larga, Pureza de Triana. Mantones y corales para “La Chiquitita del Simpecao" que sin vacilar avanza en mano, de corazón a corazón. Revoloteo del Espíritu Santo en forma de paloma por los tejaos de la vieja cava y el gentío se adentra como si quisiera buscar en la liturgia del 6º de Pascua, juncia y romero, las aguas del “Jordán rociero”, el crujir de las carretas y encontrar la sombra de los verdes pinares por las arenas del Pentecostés almonteño.
Ya se presagia la Salve, los "vivas", y en las plegarias desde el azulejo de la casa encalada, ahí está la vieja rociera que casi bicentenaria tradición le viene de casta.
Un domingo típico de Pascua, con previos al Rocío tempranero de este año. Domingo atípico por la "no madrugá" del "morao" de túnica lisa nazarena, que -todos- y a todos cubre cuando llega y su cruz nos hace sombra.Nunca estoy solo.
Esteban R. Rivas
lunes, 28 de abril de 2008
La Estación de Penitencia definitiva junto al Señor
“Requiem aeternam dona eis Domine, et lux perpetua luceat eis.
Te decet hymnus Deus in Sion, et tibi reddetur votum in Jerusalem;
exaudi orationem meam, ad te omni caro veniet”.
El Señor librará de ataduras del pecado a las almas que siguieron su camino lejos del cuerpo para disfrutar de su presencia.
“Absolve Domine animas omnium fidelium defunctorum ab omni vinculo delictorum.Et gratia tua illis succurrente, mereantur evadere juditium ultionis, et lucis aeternae beatitudine perfrui”
Chorus Angelorum te suscipiant, et cum Lazaro quondam paupere aeternam habeas réquiem”.
Cuerpos amortajados con túnicas ruan y negro permanecerán para siempre junto al Señor en San Lorenzo. Las cenizas de sus cuerpos vencidos a la muerte vivirán para siempre participando de su Misericordia y sus almas cofrades abandonarán la mortalidad de los cuerpos para ocupar un lugar de privilegio en la Plaza que Dios reservó en el Cielo a los que amaron al Señor de Sevilla
“Amigo Rafael no le hables alto al Señor que puedes despertar a tu abuelo que duerme junto a Él.
No le grites, no hace falta, el te escucha aunque no le hables, el te siente aunque no te acerques y el te quiere como tu lo quieres a Él.
Cuéntale al Señor las vivencias con tus tíos, con tu abuelo y con tu padre en tantas Madrugadas de San Lorenzo.
Despídete de tu abuelo y no lleves pena, que allí donde esté el Gran Poder allí estará presente tu abuelo del corazón”.
domingo, 27 de abril de 2008
La luz del día quedó eclipsada por la Luz del Señor
A medida que se acercaba la hora las voces presentes se convirtieron en tenue murmullo, el sonido rotundo de una campana, el chirriar de una puerta que acaba abriéndose por completo hacen decrecer el murmullo, la Cruz de Guía escoltada por faroles traspasa el umbral de la Basílica y lentamente llega hasta las puertas del Templo de San Lorenzo donde esperaban sendas representaciones de las Hermandades del Dulce Nombre y La Soledad.
Una comitiva de hermanos de luz completa el Cortejo. En sus miradas podemos encontrar respuesta a tanto amor por el Señor. Unos hermanos que han forjado su existencia en la fuerza del Señor. Entre ellos pudimos encontrar a hermanos cargados de años, caminaban lentamente pero con firmeza. Una firmeza que los acompañará hasta que el Señor los invite al banquete del gozo. Cuantas madrugadas concentradas en unos hombres que son parte de la Historia, porque esta bella Historia tiene como protagonistas al Dios que todo lo puede y a tantos hombres que se entregaron en cuerpo y alma a la justicia de su causa.
Se hace el más absoluto silencio ante una nube de incienso tras la cual se adivina la silueta del Señor. En unos segundos el humo de los incensarios decrece y el rostro del Divino Cisquero queda perfectamente visible a los ojos de una Sevilla que no termina de sorprenderse ante la infinita sucesión de matices que en cada golpe de vista descubre en el Señor. La emoción se hace presente, las gentes tratan de contener las lágrimas, resultando imposible.
En unos segundos se produce el milagro imposible la luz del Sol queda completamente eclipsada ante la Luz del Señor. El rey de los planetas claudica ante el Dios Celestial. Es un día distinto, la Historia nos enseñó que el momento del Señor está en la Santa e irrepetible Madrugá y en la mañana de los pajarillos que despiertan para cantar las alabanzas del Señor. Esta vez todo era distinto, era una mañana especial, para recordar toda una vida.
El Señor no termina de pasar por nuestras vidas
jueves, 3 de abril de 2008
Nostalgia de una luminosa tarde en San Bernardo

El hermoso paralelismo existente entre Triana y San Bernardo terminó con la unión para toda la vida de muchos de sus hijos.
Los hijos anhelantes de San Bernardo cumpliendo la promesa eterna escrita de puño y letra con tinta del color de la sangre que fluye de los corazones que laten sin cesar amando al barrio sevillano que pone los pies a la Giralda volvieron a sus orígenes, a la emoción del reencuentro, al comedor de las abuelas donde les esperaba la túnica de su Hermandad o el costal que acariciaría la trabajadera entrañable portadora de un Crucificado o del dolor inconsolable de una Madre.
En apenas unas horas el Cielo se tornó color tinieblas, las malintencionadas nubes tomaron parte en un banquete al que no fueron invitadas. Era una tarde para soñar con el Sol radiante que hizo merecer a tan señalada sobremesa como la tarde más hermosa y luminosa de Sevilla. El sueño se desvaneció, la firmeza de los pasos que nos acercaron al sueño se volvió pesadumbre. En el horizonte no existía el más mínimo atisbo a la esperanza. Este año el Cristo de la Salud y la Virgen del Refugio se acordaron de sus otros hijos costaleros que horas antes del amanecer abandonan sus hogares, sin a penas tiempo para despedirse de sus esposas y niños para iniciar la durísima chicotá de sus cosechas. El Cristo de la Salud y su dulce Madre nos recordaron que están todo un año para nosotros. Su amor no es exclusivo de una fecha, es un amor duradero, un amor que como fruto ha de madurar para hacerse gustoso y apetecible.
De regreso al Viejo Arrabal de mi pasión pude recordar las grandes tardes del Sol y el baño de recuerdos y sentimientos en torno a un dulce Crucificado entre claveles salpicados de lirios y la hermosísima Virgen del Refugio bajo un palio que conjuga a la perfección las excelencias de dos metales preciosos que en armonía con el Sol de la Primavera de Sevilla dan lugar a la aleación perfecta.
Para llenar en cierta medida el vacío de la tarde y la añoranza de la noche de sueños y recuerdos de San Bernardo y la inminente marcha de sus hijos que reinician el pedregoso camino de la ausencia recuerdo la letra de un delicioso tango que me viene a la mente cada Miércoles Santo, y que dice:
Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos,
Volver, con la frente marchita,
Tengo miedo del encuentro con el pasado
Vivir... con el alma aferrada a un dulce recuerdo
Por último de un pequeño mueble del salón de mi casa recupero un viejo disco de El Arahal para escuchar tres entrañables composiciones que durante años acompañaron el morir de un venerado Crucificado: Salud de San Bernardo, Puente de San Bernardo y Pasa la Virgen del Refugio. Me quedo sólo ante la oscuridad de mi cuarto e inicio el camino que me llevará de nuevo a la deseada meta de las añoranzas y de los encuentros. Sólo me queda soñar con un nuevo Miércoles Santo, con un Puente bañado de Sol, con el despertar de un Barrio que vuelve a sus orígenes y con mi Cristo de la Salud y la Reina de San Bernardo.
lunes, 31 de marzo de 2008
Y llegó el Señor
Los que amaron al Señor y fueron llamados a participar de la Estación de Penitencia definitiva fueron testigos de excepción. Volvieron a asomarse a su privilegiado balcón de Cielo para rezarle al Dios verdadero. En el Cielo se escucha llamar a un capataz eterno, su fiel cuadrilla responde a su llamada elevando al Señor en suave levantá y una voz del pueblo grita con ímpetu desde arriba para acallar para siempre los malintencionados corrillos de la desmemoria.
“La fuerza del Señor no está en su zancada,
ni en el movimiento acompasado de una túnica morada.
Su fuerza está en la verdad de su mirada,
en el dolor profundo por una espina clavada,
en la incuestionable certeza de que un día dejó de ser de madera
para tomar vida en una Ciudad que lo venera”.
domingo, 30 de marzo de 2008
La tarde se rompió y la noche trató de olvidar
En el ocaso del Jueves Santo y en el renacer de la Santa Madrugá pudimos contemplar con sublime admiración la trilogía perfecta de la Virgen del Valle que derramaba sus últimas lágrimas de Jueves Santo al compás de la más hermosa melodía que para toda una vida en un pentagrama se plasmaría. La Virgen del llanto inconsolable por unos minutos compartió la gloria de su música con la Virgen de la Merced. Las notas suspendidas en el aire acompasaron la excelencia de dos bellezas incuestionables que caminaban por Sevilla bajo la majestuosidad de dos palios embriagados de sevillanía. Jesús de la Pasión caminaba sin descanso para buscar la Plaza y el reencuentro emocionante con el hombre que a su vez fue su padre e hijo, el creador de sus formas y que pocas horas después no dudó en arrodillarse ante su Divinidad. Un rejuvenecido Salvador volvió a ver de frente al Jesús de la dulzura. La Cruz de Guía de la Primitiva Hermandad de los Nazarenos de Sevilla se abría paso entre la estrechez de una calle confundida entre naranjos repletos de naciente azahar. Dos hileras de cirios suspendidos anunciaban la inminente presencia del Señor portador de la Cruz de nuestros pecados, una Cruz por siglos de historia cargada del revés. La memoria dormida de Sevilla despertó ante la Señora de los azahares concepcionistas. Una espada volvió a ser símbolo irrefutable de la defensa del más puro y verdadero dogma de María. La Virgen de la Concepción florecía ante el tupido velo de la noche que pocas horas antes terminó por cubrir la claridad del día.
miércoles, 12 de marzo de 2008
¿Qué cómo es el Cielo? ¿Qué cara tiene la Virgen?
La Esperanza volvió a subirse a su trono de Reina, el noble metal se arrodilló ante su infinita belleza. Cuanto amor concentrado bajo un palio sublime de Esperanza. Cuantos corazones rotos por tanto fervor y cuantas ilusiones concentradas en un Barrio. Juan Manuel rozó la perfección con un palio del mismo color que la sangre derramada por un Hijo injustamente sentenciado.
El Atrio de los sueños macarenos rebosa júbilo ante la inminente presencia de la Esperanza. El largo viaje de la espera muy pronto se detendrá junto a un Arco, pórtico irrenunciable de ese otro viaje que durante una larga noche acercará a la Esperanza al otro lado de la Muralla. El verde manto de la Esperanza volverá a cubrirnos de nuestras miserias. Las penas y los sinsabores dejarán de embargarnos. Los hombres errantes encontrarán segura morada en su regazo de Madre. Sevilla volverá a ser testigo de la divinidad de la Madre de Dios que caminará con elegancia y sobre los pies a hombros de sus hijos costaleros.
¡Madre Mía no existe flor que compararse contigo pudiera, porque Tú eres la Reina del Cielo, la Madre de los Macarenos, la dueña de los corazones de Sevilla y la Flor más hermosa que cada primavera florece en el jardín de este trocito de Gloria que suspira por verte de cerca en esa única Madrugá donde los sueños se convierten en realidad!
Una fría tarde de diciembre me preguntó mi pequeña niña ¿Papá como es el Cielo? ¿Es guapa la Virgen? ¿Qué cara tiene? Me quedé paralizado por unos minutos, no encontraba la certeza en una respuesta que su niñez pudiese asumir. Esa misma noche tomé de la mano a mi pequeña flor de tres años, traspasando el tupido velo que terminó por cubrir totalmente la claridad del día, caminé junto a ella y traspasando el umbral que separa la Sevilla terrenal de la Sevilla Celeste me acerqué a mi otra Flor y Madre, parecía que nos estaba esperando, lucía más hermosa que nunca y por fin en su cara divina encontró respuesta mi princesita. Me miró a los ojos y yo sólo pude contestarle si hija esa es la cara de la Virgen y este es el Cielo.
domingo, 27 de enero de 2008
DE REPENTE SE ROMPE EL SILENCIO DE LA NOCHE SEVILLANA
sábado, 26 de enero de 2008
RECORDANDO LA PROCESIÓN DE CORPUS DE 2007
SEÑOR TÚ ERES LA LUZ QUE NOS ILUMINA




