jueves, 27 de febrero de 2025

PERPETUIDAD

Ya queda menos para que recobre el pulso vital, pues uno a estas alturas de la vida cumple primaveras, que no años. Será como siempre, a la hora exacta del tañer de las campanas y de esos dos golpes secos del reloj en la eterna plaza, presagiando la aparición mística de la alargada sombra del que todo lo puede… El aire, cargado de murmullos añejos, despierta del letargo las hojas marchitas, remueve la quietud de los adoquines dormidos y da voz a los blasones que aguardan la amanecida. Vencejos del ayer, recobrad el vuelo, agitad las alas en el lienzo del ocaso, pues aquel que os cantó en tiempos de oro anhela vuestro etéreo retorno. Las golondrinas de antaño olvidaron el camino, ya jamás volverán a posar su lamento en las cornisas donde el verso se alzó imperecedero. Mas no temáis, que en la brisa persiste aquel murmullo de rimas sublimes, aquel eco de palabras que la piedra retiene como un pacto secreto con la eternidad. Es tiempo de renacer, de abrir el alma como el pétalo que sin miedo se entrega a la tibieza de una nueva era. Que el sol dibuje en la plaza sombras largas y nítidas de desdibujados penitentes, que las campanas entonen su antiguo salmo penitencial, que el reloj, con sus golpes de historia, marque el instante preciso en que la poesía vuelva a nacer de las entrañas de la Plaza.

No hay comentarios: