A mi mujer y a mi hija
martes, 18 de noviembre de 2008
400 años Caído por Triana
A mi mujer y a mi hija
sábado, 8 de noviembre de 2008
El Centinela de Santa Ana
El Mudo con el paso de los años ha ido modelando un carácter afable que lo ha convertido en un ser especial. Muy temprano se vio privado de sus seres más queridos. A base de golpes de corazón ha ido superando los tragos amargos que ha tenido que soportar a lo largo de su existencia, ha vivido cada momento con intensidad. No necesita hablarnos para ser entendido, cuando el corazón es transparente y sincero no necesita de palabras para transmitir un sentimiento, un deseo o una pena. Como bien decía nuestro añorado D. Juan Martín Pérez, el Mudo te entiende cuando quiere, cuando no, se hace el desentendido. En el interior de su mirada y en sus ojos humedecidos podemos encontrar respuesta a una vida entregada a los demás, de mucho sufrimiento y no menos esperanza. El Mudo siente gran emoción al ver como los niños que correteaban por Santa Ana, vuelven un día para celebrar su Primera Comunión, el Matrimonio e incluso bautizan a sus hijos.
Las paredes del Templo y el Mudo son los grandes guardianes de los muchos secretos que se esconden bajo los techos de la Catedral de Triana. Se adelanta perfectamente a los distintos acontecimientos religiosos que tienen su punto álgido en la Parroquia de Santa Ana. Con arte inigualable e inquieto, espera algunos sábados por la mañana, sentado junto a una vieja mesa, a los muchos fieles que llegan a Santa Ana. Cada moneda que suena en el fondo de una bandeja es correspondida con un retrato de Señá Santa Ana, El Niño y La Virgen, cuando le parece insignificante la limosna, te mira a los ojos y enseguida te hace descubrir en su mirada aquello de “mi arma estírate un poco o quédate esperando que te dé una foto”. Llega la Cuaresma y por ende los traslados de las Imágenes Titulares de la Hermandad de la Esperanza de Triana para la celebración de sus Cultos anuales en la Real Parroquia de Santa Ana. El Mudo empieza a vivir los días con mayor intensidad, su corazón se acelera, su cansado cuerpo se fortalece, es fiel testigo de cada detalle, de cada flor colocada en el Altar de Cultos, de cada gota de cera que lagrimea sobre la plateada candelería.jueves, 6 de noviembre de 2008
A Híspalis con la Justicia de su Causa.
Sevilla empieza a anochecer en el horizonte de un Aljarafe guardián y centinela cartujano. Sus calles a penas tienen vida, los pajarillos se protegen de la fría noche en las copas de los árboles arropando con sus alas a sus indefensas criaturas, las tupidas madreselvas y los naranjos cierran sus ojos de otoño soñando con el esplendor de una nueva primavera. A penas pueden percibirse los mínimos indicios de una Ciudad repleta de vida.Lejanos al mundanal silencio cuentan las últimas horas del día en un acogedor hogar de nuestra Sevilla. Lentos y cautelosos pasos de un padre llevan a la pequeña Laura a descansar su pequeño cuerpo de ángel sobre una suave sábana de seda. El último beso del día sobre su carita aterciopelada es preludio de un profundo y hermoso sueño.
Se hace la noche por completo, el silencio y la oscuridad caen sobre una calle que es levemente alumbrada por parejas nombradas de farolas. Poco a poco se apagan las luces de las casas vecinas del Barrio.
Gran Poder y Macarena velan por el sueño de su niña. Mientras, él no termina de conciliar el sueño propio. Su preocupación por Sevilla puede con el cansancio. Se levanta presuroso para tomar papel y lápiz e inicia unas líneas marcadas por la honda preocupación por unas calles heridas, el abandono de unas plazas, el dolor por unas piedras rotas, el monumento agrietado por el paso de los años, el balcón que amenaza con descolgarse, la fachada fatalmente apuntalada, la Sevilla histórica salpicada por la mal entendida modernidad y en fin trata de buscar una solución para acabar con tanto abandono, desazón y desidia. Su Sevilla está tristemente malherida, las llagas cada vez son más profundas y el dolor más inconsolable.
Noche del Señor y de la Esperanza, noche de sueños revividos y la noche más gitana. Quejíos y suspiros en los jardines del Valle despiertan a los ángeles dormidos de San Román. Noche de canela, terciopelo, silencios, llantos, oraciones y promesas. Silencio en una calle, oscuridad en el firmamento, una hilera de cirios encendidos y detrás el Cristo de los Gitanos al son de una saeta. Se acaba la noche gitana y un largo año tendremos que esperar para verte la cara rosa morena y calé de las Angustias Coroná.
A ti Híspalis.
sábado, 1 de noviembre de 2008
Un Viejo Balcón en San Lorenzo ...................A ti querida Glauca
sábado, 4 de octubre de 2008
SAETA A UN CRISTO MUY VIVO
Querido amigo, tu mala suerte te llevó a vivir en la calle, sin otro techo que el celeste horizonte que cubre nuestra Sevilla. Conoces tu nombre y poco más sabes de ti. Hace años que la felicidad dejó de acompañarte en tu camino, los tuyos poco a poco te fueron abandonando, los besos de esa madre que tanto añoras te acompañarán para siempre y llenarán mínimamente tu mucha soledad. En tu morada las ventanas y puertas permanecen siempre abiertas dejando pasar el frío de la calle, con a penas una manta puedes protegerte de la helada noche. Tienes muy poco en esta vida, pero tu corazón es tan grande que no dudas en compartirlo con tus semejantes.Quisiera ser tu costalero para aliviar el dolor que te embarga hermano mío, ser tu cirineo para hacerte más liviano el peso de la cruz que cargas sobre tus espaldas. Eres tú mi Dios y no otro: Señor de las aceras, Crucificado en el árbol del olvido, Jesús Preso amarrado a tu desdicha, Nazareno descalzo y errante en el interminable camino de tu Amargura, Cautivo a los pies de una farola, Desnudo de bienes materiales, Despojado de todo derecho, Flagelado por tu pena, Silencio ante el desprecio de tus hermanos, Presentado a la desesperación, Perseguido, Misericordioso en el fondo de tu triste y dulce mirada, Negado tres y mil veces, Abofeteado a manos abiertas, Prendido entre los árboles de un parque, Humillado, Sentenciado, Calumniado, Burlado, Maltratado, Vendido por tres monedas, falsamente Besado, Caído tantas veces que hasta perdiste la cuenta, Ajusticiado y Yacente en el banco de una plaza, eres Tú mi Dios y no otro.
Muchos que te ven pasan de largo. No conocen tu nombre, nada sobre tu vida, pero saben que sufres. Su egoísmo les impide dedicarte una palabra, una moneda, un gesto o una sonrisa. Están tan ciegos que son incapaces de leer en tus ojos el mensaje del Dios que llevas en tus entrañas. Es poco lo que tienes hermano mío y menos aún lo que pides.
Eres tu mi Cristo y no otro. Porque mi Cristo está muy vivo y vive en tu cuerpo y en la cárcel de tu condena. No pierdas nunca la fe en el Padre que por ti llora en el Cielo, no pierdas la fe en esa otra Madre que te espera para arrullarte entre sus brazos. El Reino de los Cielos te rescatará de la pobreza y de la miseria.
Recuerdo aquellas tristes palabras que nacían de la garganta de una mujer derrumbada por el dolor en la recién estrenada mañana de un Domingo de Resurrección. No olvidaré jamás la bellísima estampa del Cristo Resucitado a puertas del Salvador y aquella llorosa mujer que recitaba a su Dios la más penetrante saeta que mis oídos de por vida han podido escuchar: “qué pena Dios Mío que se me han muerto mi madre y mi marío, nada más me queda en esta vida que a ti Padre Mío”.
sábado, 30 de agosto de 2008
"Hasta Siempre Amigo del Alma"
Se pierde el palio en la profundidad de la calle San Vicente confundido entre naranjos cubiertos de azahar. Los penetrantes silencios de Sevilla atraviesan las entrañas heridas de la Ciudad ante la imperturbable mirada de hijos anónimos ataviados con túnicas de negro y esparto. En el horizonte de la excelencia romántica, testigo de la imborrable huella de nuestros antepasados, se atisba una intensa luz que nos devuelve a la añoranza perdida en el tiempo y en el espacio. En el ambiente puede palparse el duelo de las almas dormidas de Sevilla que despiertan un año más a la llamada de la nostalgia. Ilusión y realidad caminan juntas y frente a frente como parejas de nazarenos perfectamente alineadas por diligente diputado de tramo. El Universo se detiene ante tanta belleza concentrada en las formas perfectas de la Virgen del Dolor inconsolable que camina bajo un señorial palio de crestería. El negro cielo de Sevilla, el incomparable lienzo de San Vicente y la Virgen de los Dolores funden sus almas en una sola, el tiempo se detiene, los corazones aumentan su latido vital y la Ciudad eterna que nunca muere porque pervive en la justa memoria de su Historia retrocede varios siglos en el almanaque de su tiempo.
Junto a la Madre Dolorosa camina un hombre bueno de Sevilla acariciando la manigueta delantera izquierda de su palio y a su derecha su hermano del alma. La sabiduría de tantas noches de Lunes Santo percibiendo inigualables sensaciones han permitido a este enorme cofrade de Sevilla descubrir cada detalle en el andar del palio de su Madre, adivinar el leve desfallecimiento de parte de la cuadrilla de sus costaleros y momentos después la gran fuerza de los corazones que vuelven a llevar a la Virgen como se merece. Adivina cada marcha que sonará en cada lugar del itinerario como música celestial interpretada por los músicos de Tejera y en fin para él no existe el mínimo secreto. La nostalgia, la memoria y el recuerdo de tantas estaciones de penitencia compartidas en la noche del Lunes Santo han estado muy presentes a lo largo del recorrido. La complicidad de sus corazones no necesita de una sola mirada para avivar el fuego del cariño. La Virgen que mira al Cielo vuelve a su Templo y con ella sus dos hijos terminan por revivir un nuevo sueño. Todo era igual aquella fría noche y todo era distinto. Era una noche más de Lunes Santo, una noche como otras tantas. Aunque aquella noche era distinta y Ella sabía demasiado bien el motivo. Uno de los hermanos que cada año y fiel a la cita paseó por Sevilla abrazado a su parihuela acababa de completar la última Estación de Penitencia con su Hermandad de las Penas de San Vicente.
Los Arcángeles de Cristo tenían un mensaje para ti querido amigo. Jesús de las Penas y la Virgen de los Dolores querían tenerte muy cerca y no sólo en aquella noche señalada en el exacto calendario de nuestra Ciudad. Te llamaron para compartir la Gloria del Cielo por todos los Siglos. Querido amigo y maestro has cerrado los ojos a la vida terrestre para vivir la eternidad de la vida Celeste. La sabiduría de Dios ha vuelto a sorprendernos al elegir al mejor de los nuestros. El abrazo de Lunes Santo se hará eterno junto a la Virgen de tus sueños y Jesús de las Penas te hará disfrutar de la Estación de Penitencia Definitiva compartiendo cofradía con tantos hombres buenos que hicieron de su vida paradigma de entrega, amor y generosidad.
Una inesperada enfermedad se cruzó en tu camino y como tu Cristo de las Penas, caído pero no vencido, lograste sobreponerte. Fuimos testigos de tu curación con alegría y con la admiración por esa entereza que no dejó de sorprendernos a lo largo de tus días. Tristemente y cuando empezabas a disfrutar plenamente de todas tus cosas y de iniciar un nuevo camino de sueños generosamente compartidos la muerte te sorprendió de forma traicionera, sin permitirte siquiera la posibilidad de luchar lo más mínimo contra ella. Como el Río que baña de costado a costado el alma de nuestra Sevilla tu vida acabó desembocando en tu otra patria, en tu patria chica, en tu querida Sanlúcar de Barrameda.
Con mucho dolor te hemos acompañado en tu último paseo por Sevilla. Nos queda un vacío enorme que jamás podremos llenar. Sabes bien querido amigo, permíteme mejor que te llame hermano, padre o maestro que nunca te olvidaremos. Todo nos recuerda a ti. En estos momentos de tristeza difícilmente podemos encontrar palabras para expresar tanto agradecimiento por todo lo que has hecho por nosotros y más complicado nos resulta transmitir la mucha pena que nos embarga por tu inesperada ausencia. Has sido un ejemplo para todos nosotros, tú como nadie has conseguido que todos estemos unidos y que ningún motivo por muy significante que nos pudiese parecer haya servido para distanciarnos. Querido amigo del alma si hoy día podemos presumir de haber conformado esta otra gran familia ha sido por haber encontrado en ti el padre perfecto, el amigo inquebrantable, el hermano que nos acompaña en los momentos difíciles y en fin el espejo en el que todos debemos mirarnos. Eres nuestra alma y no dudes que continuarás siéndolo. Desde hoy pondremos todo nuestro empeño en seguir tu estela, aunque difícilmente lo conseguiremos.
Hace pocos días me acerque a Santa Rosalía para visitar al Señor de Sevilla. Le recé tres Padrenuestros: el primero por el descanso eterno de tu alma, en el segundo le pedí porque fortalezca a los tuyos en el duro camino de sus vidas sin tu presencia y en un tercero para agradecerle con todo mi corazón el haberme regalado tu incondicional amistad. En la mirada del Señor he comprendido que ya te encuentras junto a Él, no tenía dudas de que sería de este modo, aunque me agradaba adivinarlo en la profundidad de su penetrante mirada. Como dice mi pequeña niña, estarás dormidito en el Cielo junto al Señor, de ese modo también lo entiendo yo, en otro caso no encontraría en este mundo consuelo que pudiese aliviar el mucho dolor que siento por haberte perdido para el resto.santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
martes, 5 de agosto de 2008
Un Cirial para un Ángel en el Cielo Baratillero
Pedro, ya no tendrás que mirar al Cielo las primeras horas de la tarde del Miércoles Santo, esos nervios de joven cofrade dejarán de acompañarte horas antes de vivir tu anhelo baratillero. Las dos más hermosas rosas del Arenal dejarán de velar por tus sueños de niño acólito y nazareno, ahora las tendrás tan cerca de ti que no tendrás que dar ni un solo paso para poder besar sus manos de seda o acariciar sus rostros de terciopelo. El Señor te llamó muy pronto a su lado, tenías muchas cosas que hacer en esta vida, pero muy poco que demostrarle a Él. Las puertas del Cielo se abrieron de par en par para recibir al niño que dedicó lo mejor de su vida a complacer los designios del Dios bondadoso
Tus padres y amigos están muy orgullosos de ti y con tu ausencia encuentran un vacío que nada ni nadie podrá llenar. Les queda el consuelo de saber que arriba estarás junto a tu Cristo de la Misericordia, la Virgen de la Piedad y la Caridad en su Soledad. Que mejor que ellos para cuidar de su niño.
La otra Plaza del Cielo te aguarda en esa eterna Madrugá que por siglos viven los elegidos, los que entregaron su alma al Señor de San Lorenzo. Aquella mañana extraña de domingo, por fin cumpliste tu sueño y acompañaste al Señor hasta Santa Rosalía portando un cirial, ahora estarás muy cerca de Él.
Momentos como éste nos reafirman en la incuestionable certeza que después de esta vida y tras el duro trance de la muerte existe una vida mejor. La nobleza del corazón de este joven sevillano revive para siempre en la inmortalidad de su alma. El río de su vida fue a vivir y no morir al Mar del Cielo.
Descanse en paz nuestro hermano baratillero y ángel custodio del Arenal.
A Pedro, el joven que nos cautivó en el programa Semana Santa de Sevilla
viernes, 1 de agosto de 2008
Negra Noche de Lunes Santo en Sevilla

domingo, 4 de mayo de 2008
La Pastora de Triana abrió el Balcón de las Glorias de Sevilla
La Virgen, refugio seguro de nuestras Almas ha enamorado a toda una Ciudad con su belleza, dulzura y los perfectos rasgos de su cara y esos ojos que a muchos recuerdan a los de la Reina Trianera de la Madrugá. Un precioso paso, un exorno floral exquisito, por la magnífica combinación de flores y por la no menos perfecta composición sobre la mesa de su paso, un precioso manto del color del Cielo, en el tapiz de la parihuela una corona como muestra de su innegable Realeza, la gracia de su sombrero y esos tirabuzones que adornan su pelo han terminado por decantar la balanza de sus encantos a una Sevilla que no dejará de soñar con Ella. No le faltó la compañía de Jesús, bendito pastorcito de sus entrañas, dando los primeros pasos al encuentro del redil de sus hijos trianeros. La reliquia de la divina Zapaterita en la delantera del paso suponía una llamada a la humildad y a la entrega por los más necesitados hijos de Sevilla.
San Jacinto recibió a la Pastora de nuestras vidas con la misma marcha que cada Domingo de Ramos despide a la Virgen que mejor conjuga el dolor de la pena con la belleza de unas formas humanas dibujadas en la divinidad de una Madre. La Virgen que eclipsa al firmamento con la luz resplandeciente que emana del estremecer de su condena en armonía con el horizonte de la belleza de su Estrella.
La Pastora de Santa Ana se paraba frente a la Capillita del Carmen a sones de Coronación, coronación por una Virgen hermosa que voló de su Convento Trianero para bendecir al Barrio de La Calzá, en ese justo momento y tras el estallido de la salve de un cohete, una paloma levantó el vuelo desde el Puente para acariciar el Cielo de Triana y emprender el viaje hacia Sevilla, ¿Serás tu Palomita de Triana?, Tu corazón vive en la Calzá, pero tu alma trianera perdurará en la eternidad de tu existencia
En las puertas de Rioja la Virgen detuvo su paso ante el Templo Carmelita del Santo Ángel, donde esperaban el Prior de la Orden Carmelita y sus hermanos para el rezo del Ángelus.
Tras el rezo del Ángelus la Virgen reviró hacia una abarrotada Calle Tetuán que esperaba con entusiasmo a la Pastora que continuó su camino junto a la Capillita de San José, petalada en Jovellanos y el regalo de un ramo de flores por la comunidad Carmelita hermana de San José. La Pastora terminó por recorrer el último tramo de Sierpes. La Virgen llegó a la Plaza de San Francisco y a su pórtico de Corpus entremezclando aromas trianeros y sones macarenos.
A las puertas de la Catedral sones blancos de cornetas y tambores soñadores de una Verde Madrugá, tres marchas: El Desprecio de Herodes, El Manué y Madre de Dios del Rosario. A redobles de tambores reiniciaban el regreso para Triana. Y apareció La Pastora de Triana bajo un baño de Sol y multitudes. Su paseo por las calles de nuestra Ciudad terminó en la Santa Iglesia Catedral a los sones de Virgen de las Aguas.
El preludio de las Glorias fue hermoso para Sevilla.
viernes, 2 de mayo de 2008
De la Pasión a la Gloria en una Hora y Media Escrito por Esteban R. Rivas
La multitud conforma verdaderas mareas humanas llegadas de todos sitios, miradas atónitas y expectantes ante lo que se nos viene encima ¿Por qué no decirlo? sin palcos, ni carrera oficial de aquí y de allá, de abajo y de lo alto; no es una nueva “madrugá”.
El llanto no podía faltar, aunque sea muy de mañana su Mayor Dolor está ahí sin la sacra conversación con el Discípulo amado. Toda Ella es Criatura Celestial, que por azul concepcionista macareno no ha de quedar, celeste y oro de Carrasquilla y Esperanza."Simpecao de Triana, Triana, contigo vida mía". Otro barrio con alma,“vestía toa" de verde, el de "Aguela Señá Santana” en busca de otra Esperanza.
Gentes por la antigua calle larga, Pureza de Triana. Mantones y corales para “La Chiquitita del Simpecao" que sin vacilar avanza en mano, de corazón a corazón. Revoloteo del Espíritu Santo en forma de paloma por los tejaos de la vieja cava y el gentío se adentra como si quisiera buscar en la liturgia del 6º de Pascua, juncia y romero, las aguas del “Jordán rociero”, el crujir de las carretas y encontrar la sombra de los verdes pinares por las arenas del Pentecostés almonteño.
Ya se presagia la Salve, los "vivas", y en las plegarias desde el azulejo de la casa encalada, ahí está la vieja rociera que casi bicentenaria tradición le viene de casta.
Un domingo típico de Pascua, con previos al Rocío tempranero de este año. Domingo atípico por la "no madrugá" del "morao" de túnica lisa nazarena, que -todos- y a todos cubre cuando llega y su cruz nos hace sombra.Nunca estoy solo.
Esteban R. Rivas











